Se apagan las luces,
se hace el silencio,
sube la música,
aumentan los nervios.
Seis, cinco, cuatro...
se acelera el corazón,
... tres, dos, uno...
¡Sube el telón!
Se encienden las luces,
comienza el murmullo,
termina la música
y cada uno a lo suyo.
Empiezo a hablar,
vuelve el silencio,
bajo los brazos
y echo el resto.
Noto el latido;
tiemblo y tiemblo,
miro al frente
y se para el tiempo.
Estoy por fin aquí,
después de mil ensayos;
miro a la gente;
hasta arriba el teatro.
Se me seca la boca,
sigo hablando,
cesan los nervios,
todo está avazando.
Juego con la voz,
reafirmo mis gentos;
interpreto un minuto,
también quiero el resto.
No me quiero ir,
vuelvo a mirar al público;
esta es mi vida,
a veces lo único.
Digo una frase,
llega el momento
salgo de escena,
vuelve a correr el tiempo.
Vuelvo a salir,
salgo e interpreto,
esta es la última
¡aprovecha sin miedo!
Nos alumbran las luces,
todo está en silencio,
sube la música,
me dejaron los nervios.
...
(A mis pelópidas)